Dicen que es afortunado el hombre que se ríe de sí mismo, ya que nunca le faltará motivo de diversión.
Y es que el día más perdido de todos es aquel en el que no nos hemos reído. Por eso de vez en cuando una dosis de risoterapia, aunque sea muy intensiva, es muy importante.
Porque la risa es un verdadero desintoxicante moral capaz de curar o por lo menos atenuar la mayoría de nuestros males. Y además, no hay ningún peligro si se supera la dosis. A pesar de que sea adictiva y pueda incluso provocar agujetas en sendos mofletes.
Quítame el pan, si quieres,
quítame el aire,
pero no me quites tu risa!
Niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca porque moriría.
Pablo Neruda